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Del romance a la mercadotecnia

8 noviembre, 2018

Por Emilio Márquez (arte creativo)

En los libros “Modernidad líquida” y “Amor líquido”, el sociólogo Zygmunt Bauman nos plantea su hipótesis sobre cómo con el tiempo hemos pasado de un modelo de relaciones sólidas a un modelo de relaciones desechables.

El sociólogo expone cómo actualmente los únicos lazos que se consideran “sólidos” son los que pertenecen a los familiares más próximos, (es decir padres, hermanos, hijos, Etc.) y aunque para algunas personas tampoco esos lazos se pueden considerar sólidos, para la mayoría de nosotros sí lo son. Sin embargo el resto de los lazos o relaciones personales se consideran líquidos o flexibles.

¿Qué quiere decir esto? Que la sociedad nos ha educado para asumir que toda amistad o romance tarde o temprano terminará o puede terminar.

Doy un ejemplo, nadie o casi nadie se “divorcia” de sus padres, los quieren o valoran simplemente por el hecho de ser sus padres. Pero ¿cuántos divorcios de parejas conocen? ¿Cuántas parejas que parecía que pasarían la vida juntos y al final terminaron su relación? ¿Cuántas amistades tuvieron de años y hoy en día a penas saben de ellos?

En el pasado parece esto no ocurría tanto como ahora, ya que la solidez de las relaciones se extendía también a romances y -algunas- amistades. Cuando una persona se casaba con otra, juraba -y creía en su juramento de “hasta que la muerte nos separe”, con todos los problemas y beneficios que esto pudiera tener. Aclaro que no estoy a favor de alguna de las dos posturas, (la de relaciones sólidas o flexibles), simplemente planteo el cambio que han sufrido éstas en los últimos 50 años.

Tampoco se puede generalizar, y habrá personas que tomen otras relaciones como sólidas, y ni siquiera hayan reparado en ello. Pero el cambio en la sociedad, o la “nueva educación” en la sociedad ya está ahí.

Pero, ¿qué tiene que ver esto con la mercadotecnia?

Pues te dire, querido lector… básicamente todo. 

En su hipótesis Zygmunt culpa al capitalismo de haber creado (o difundido) la idea de las relaciones líquidas o desechables y también culpa a la herramienta de propaganda favorita del capitalismo: la mercadotecnia. 

Básicamente nos dice que todo esto es debido a que hemos sido educados con esta tendencia de productos desechables, donde lo importante es tener algo nuevo siempre, de cambiar de productos cada poco tiempo para consumir más y mantener a flote el sistema económico que tenemos.

Se acabó la época en que teníamos un producto y este nos duraban toda la vida, si se rompía lo reparábamos. Por dar un ejemplo; en casa de mi mamá todavía se conservan los muebles de madera que compraron mis abuelos hace unos cuarenta años, mientras que en mi casa tengo muebles de MDF que ya están algo desgastados y que seguramente tendré que cambiar el próximo año. Antes tenías un sólido armario de madera, si se dañaba llamabas a un carpintero para que lo reparara, en ningún momento se te ocurría comprar uno nuevo. Hoy, si un mueble se rompe o si sencillamente esta “pasado de moda”, preferimos tirarlo y comprar uno nuevo.

Eso mismo le hicimos a las relaciones personales, pasamos de sólidos armarios a mueblería desechable de MDF.

¿Es mejor o peor? ¿Es preferible tener armarios de roble que te duren toda la vida, aunque estén pasados de moda, o preferimos cambiar cada poco tiempo el mobiliario en nuestra vida, sin apegarnos nunca demasiado a ello? 

Las preguntas carecen de sentido, porque el capitalismo ya eligió por nosotros y uso a la mercadotecnia para entender que no tenemos poder de decisión.

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