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Nuevas leyendas

2 noviembre, 2017

Por Emilio Márquez (arte creativo)

En su libro Sapiens: De animales a dioses, Yuval Noah Harari nos habla sobre lo que él considera las diferentes etapas que ha atravesado la humanidad; la revolución cognitiva, la revolución agrícola, la unificación de la humanidad y la revolución científica. Su argumento es que estos pasos han permitido que los humanos seamos capaces de cooperar cada vez con grupos de individuos más grandes. Yuval nos dice que esto se ha debido principalmente a nuestra capacidad para entender ideas abstractas tales como las leyendas, la religión o el dinero y nuestra capacidad también de empatizar con aquellos que creen en las mismas ideas o mitos que nosotros.

Estas capacidades únicas del Homo Sapiens han provocado que las personas nos aglutinemos en torno a mitos comunes: ya sea comunidades donde la idea del trueque es aceptada por todos, pueblos con las mismas creencias religiosas o más recientemente millones de personas en torno a una idea concebida como “país”.

Piensa un momento ¿qué es un país?, ¿es un territorio definido por barreras físicas?, ¿es una población determinada por ciertas características?, o ¿es simplemente un acuerdo al que todos decidimos aceptar y dar por hecho? En una nación las fronteras cambian a lo largo del tiempo, igual que las creencias y características de las personas que lo conforman, cambia su tipo de gobierno o hasta su nombre. En un mismo país puede haber diferentes idiomas, religiones e incluso muchas veces las diferencias entre una región y otra dentro de un mismo país son más grandes que las diferencias que existen entre distintos países. Sin embargo la nación como idea sigue existiendo. Según Yuval los países no son muy diferentes de otros mitos y leyendas en las que las personas creemos y al igual que las principales leyendas de la antigüedad asumimos que las demás personas también las creerán y con eso basta para que sean reales.

La mayor parte del tiempo no nos detenemos a pensar en esto, pero nuestra vida diaria se basa únicamente en la idea de objetos que no existen. El dinero en la cuenta bancaria de una persona no existe más allá de un número digital, es decir, físicamente no está en ningún sitio y si la persona decide guardar su riqueza abajo del colchón, lo que en realidad está guardando no es más que papel y metal, el valor de esos objetos se lo asignamos las personas, pero si por ejemplo un día el gobierno decide que el dinero pierde su valía y que desde ese momento los pagos se harán a través del trueque, toda esa riqueza perdería su valor simplemente porque las personas así lo creeríamos.

Este mismo fenómeno que nos ha permitido vivir en grandes grupos se aplica también a otro tipo de mitos a los que hemos consensuado en llamar compañías y también a las marcas. Pensemos por ejemplo en Coca-Cola, Heinz, Apple o Ford. Ocurre algo similar al ejemplo sobre los países. ¿Qué es lo que forma a estas marcas? ¿son las personas que la integran?, ¿sus maquinarias y productos que desarrollan?, ¿su logotipo?

Si lo analizas cualquiera de estos factores cambia con el tiempo, las marcas cambian a sus directivos, también al personal en general, su maquinaria y oficinas cambian, muchas veces cambian sus productos, se diversifican, cambian de imagen y aunque todo esto cambie asumimos que en algún sitio existe un ente llamado Coca-Cola. Las compañías son tan reales que incluso pagan impuestos, con una figura fiscal peculiar llamada “persona moral”. ¿Quién paga los impuestos? ¿el directivo? ¿los dueños? ¿todo el personal? Cuando hay una multa ¿a quién se le cobra? La respuesta… ninguno de esos tres, todo lo paga directamente Coca-Cola. La empresa puede tener propiedades, puede tener una influencia cultural, puede moldear la forma en que se lleva a cabo nuestra vida y sin embargo no es más que una idea que todos asumimos como real.

Podríamos reírnos cuando pensamos en que hace siglos se creía en dioses del trueno o del viento que se asumían como reales, incluso nos podemos mofar de personas que creen en un creador universal o en espíritus, pero sin importar que tan no-creyente te consideres, acabas asumiendo y creyendo en los nuevos fantasmas. Nuestras nuevas leyendas.

Fuente:  Sapiens. De animales a dioses: Una breve historia de la humanidad – Yuval Noah Harari. 2014 Editorial Debate.

 

 

 

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